🌟 Compartiendo Ruedas

3-7 años · 5 min · Generosidad · Coches

🌟 Compartiendo Ruedas
Gonzalito hacía '¡Ñiiiiiium!' con su coche rojo, que corría muy rápido. Llevaba sus gafas bien puestas para ver el camino. Juanito, con su coche azul y gordote, iba más despacio, haciendo '¡Brrrrum! ¡Brrrrum!' por la arena. Carolinita reía y pegaba palmas, viendo cómo sus hermanos jugaban en el aparcamiento de arena. Estaba escondido detrás de los arbustos grandes del parque.

El sol calentaba la arena suave y se oía el 'zzz-zzz' de las abejas que volaban cerca. De repente, Gonzalito paró su coche. '¡Mirad! ¡Allí hay algo!', dijo, señalando con su dedo índice. Entre unas piedrecitas, había un coche muy pequeñito. ¡Pero qué triste estaba!

Tenía una rueda suelta, ¡casi se caía! Y su pintura, que era de color verde, estaba muy apagada, como si hubiera perdido todo su brillo. Juanito se acercó despacio al cochecito. '¡Oh, pobrecito cochecito!', dijo con voz bajita. 'No puede correr, ¡está muy triste!'

Carolinita hizo '¡Ohh!' con su boca redonda y tocó la rueda que se movía. '¡Plaf!', hizo la rueda al tocarla, casi cayéndose del todo. Gonzalito se quitó las gafas para mirar mejor. 'Necesita una rueda nueva', pensó en voz alta. 'Y algo para que no esté tan apagado, para que brille'.

Pero ellos no tenían ruedas de repuesto en sus bolsillos. Sus coches estaban perfectos y no les sobraba nada. Juanito miró su coche azul. Tenía cuatro ruedas muy fuertes y redondas. ¿Y si le daban una al cochecito verde? Pero entonces su coche se quedaría con solo tres ruedas y no correría tan bien. Juanito hizo una carita un poco triste, pensando en su coche.

Gonzalito vio la cara de Juanito. 'Mmm, no pasa nada si tu coche va un poquito más lento', dijo Gonzalito. 'Así el cochecito verde podrá jugar con nosotros. Será más feliz'. Juanito sonrió un poco. '¡Sí!', dijo con ganas. '¡Quiero que juegue!'. Y con cuidado, empezó a mover una de las ruedas de su coche.

Gonzalito buscó en su mochila pequeña. 'Yo tengo una pegatina brillante', dijo, sacándola. '¡Así su pintura no estará apagada! ¡Brillará mucho!'. Carolinita, que siempre tenía algo divertido en sus manitas, encontró una piedrecita redonda y pequeñita. '¡Bola!', dijo, ofreciéndola para la rueda, como si fuera un regalo.

Entre los tres, con mucho cuidado, Juanito quitó una rueda de su coche y Gonzalito la puso en el cochecito verde. ¡'Clic!' hizo al encajar! Luego Gonzalito pegó la pegatina. ¡Brillaba un montón! Y Carolinita puso su piedrecita al lado, como si fuera una rueda de repuesto para el camino.

El cochecito verde, ¡ya no estaba triste! Podía rodar. '¡Ñiiiiiium!', hizo Gonzalito, empujándolo un poquito por la arena. Juanito sonreía de oreja a oreja. Su coche azul iba con tres ruedas, pero el cochecito verde iba muy feliz. Ahora eran cuatro coches jugando juntos.

Los tres hermanos jugaron un rato más, con sus coches y el cochecito verde, que ahora era de todos. El sol empezaba a irse y el cielo se ponía de color naranja y rosa, muy bonito. Las abejas ya no zumbaban tan fuerte. '¡Brrrrum!', dijo Juanito, pero su voz ya era más suave y cansada.

Gonzalito guardó los coches en la cesta. 'Mañana podemos volver', susurró, pensando en el cochecito verde. Carolinita apoyó su cabeza en el hombro de su hermano, con los ojos casi cerrados. En el coche, el motor hacía un suave 'prrrrum-prrrrum'. Todos los coches estaban ya en casa, quietecitos. Los ojos de los niños se cerraban despacito. ¡Shhh! A soñar con carreras de coches muy, muy felices.

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