🐉 Aritz y el Dragón de El Parque

3-3 años · 5 min · dragones

🐉 Aritz y el Dragón de El Parque
Once upon a time, on an ordinary afternoon, Aritz estaba en el parque, donde solía jugar con sus amigos. El sol brillaba y las risas llenaban el aire. Mientras Aritz corría tras su gato, que había decidido explorar un arbusto, se dio cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Al fondo del parque, una luz azulada iluminaba un rincón que nunca había visto antes. La curiosidad le picó en el estómago. "¿Qué será eso?", pensó, y se acercó lentamente.
Cuando llegó, se encontró con un dragón pequeño, que parecía muy triste. Tenía escamas brillantes que relucían bajo el sol y ojos que reflejaban la luz como pequeñas estrellas. Aritz, que era muy amigable, le preguntó: "¿Por qué estás triste, dragón?". El dragón suspiró y explicó: "Me llamo Drago y he perdido mi fuego mágico. Sin él, no puedo volar ni iluminar mis noches como antes."
Aritz quería ayudar a su nuevo amigo. "¡Vamos a buscarlo juntos!", exclamó entusiasmado. Drago sonrió por primera vez, y juntos comenzaron la búsqueda.
Primero, decidieron ir al estanque del parque, donde a veces los patos hacían mucho ruido. Al llegar, el suave arrullo del agua les dio la bienvenida. "Quizás el fuego mágico se fue volando aquí", sugirió Aritz. Pero tras buscar entre las piedras y los juncos, solo encontraron hojas y pequeñas piedras brillantes.
"No está aquí, pero me gusta que estemos juntos, Aritz", dijo Drago, moviendo su cola con alegría.
"Podemos ir a la colina alta, donde se ve todo el parque", propuso Aritz. Así que treparon hasta la cima, disfrutando de la vista. Desde allí, el parque parecía un mar de verde y colores. Pero al mirar con atención, no vieron ningún rastro del fuego mágico.
En ese momento, Aritz recordó algo que su Amama siempre decía: "A veces, la respuesta está justo delante de nosotros". Entonces, se le ocurrió una idea. "¿Y si el fuego mágico está en el lugar donde te sientes más feliz?".
Drago pensó un instante y respondió: "¡Claro! Mi lugar favorito es el antiguo árbol del parque, donde siempre juego con mis amigos".
Aritz y Drago corrieron hacia el árbol. Allí se detuvieron, y Drago comenzó a saltar de emoción. Sin embargo, no había ningún rastro de fuego.
Justo cuando estaban a punto de rendirse, Aritz miró hacia arriba y vio algo brillante entre las ramas. "¡Mira, Drago!", gritó. Allí, colgando de una rama, estaba un pequeño objeto que resplandecía con luz propia.
"Es mi fuego mágico", dijo Drago, emocionado. Aritz se estiró y, con un pequeño salto, logró alcanzarlo. Al tocarlo, el fuego se desató en una hermosa llamarada que iluminó todo el parque.
Drago aplaudió con sus alas. "¡Lo hiciste, Aritz! Ahora puedo volar de nuevo!". Con un giro y un salto, el dragón voló alto en el cielo, dejando una estela de luz azulada a su paso.
Aritz lo miraba sonriendo, sintiéndose feliz de haber ayudado a su amigo. Drago descendió suavemente y dijo: "Nunca olvidaré lo que hiciste por mí. Siempre serás mi amigo especial".
Juntos disfrutaron del resto de la tarde, jugando bajo el antiguo árbol, donde las risas resonaban como un eco de alegría. El aire estaba impregnado del olor a hierba fresca y la calidez del sol envolvía todo.
Al final, el parque se llenó de colores mientras el sol comenzaba a esconderse detrás de las montañas. Aritz se sintió muy feliz, sabiendo que había hecho un nuevo amigo y que había vivido una aventura increíble.
Y así, cuando todo se calmó, se quedó mirando el cielo estrellado, donde Drago volaba felizmente entre las nubes, iluminando la noche con su fuego mágico.

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