🐉 El Sueño Valiente de Ignacio y el Dragoncito Dormilón

2-2 años · 5 min

🐉 El Sueño Valiente de Ignacio y el Dragoncito Dormilón
Ignacio, mi pequeño tesoro de ojos brillantes y piel suavecita, la noche ya ha llegado y tu camita calentita te espera con los brazos abiertos. ¿Puedes sentir el abrazo suave de tu mantita favorita, esa que te hace sentir tan seguro y acurrucado? Es hora de cerrar tus ojitos, esos ojitos curiosos que tanto ven, y dejar que tu imaginación viaje a lugares maravillosos. Hoy, vamos a volar muy lejos, a un sitio mágico donde las nubes son de algodón de azúcar y el cielo brilla con mil colores que nunca antes habías visto. ¿Estás listo para una aventura muy, muy especial, justo antes de soñar profundamente?

Con tus ojitos cerrados, Ignacio, imagínate que no estás en tu habitación, ¡sino flotando suavemente en una nube esponjosa! La nube te lleva por el cielo azul oscuro, pasando junto a estrellas que parecen pequeñas luciérnagas parpadeantes. ¡Mira! A lo lejos, hay una montaña muy grande, pero no es una montaña cualquiera. Es una montaña de colores brillantes, con cuevas que parecen ventanas a un mundo secreto y mágico. Tu nube aterriza muy despacito, como una pluma, justo en la entrada de una de esas cuevas.

Dentro de la cueva, todo es suave y cálido, como un nido gigante hecho de musgo y hojas. Y allí, acurrucado en un montón de hojas blanditas, ¡hay un dragoncito! Es un bebé dragón, no más grande que tu peluche favorito, el osito. Sus escamas son de un verde suave, como la hierba fresca del jardín, y tiene unas alitas diminutas que brillan con los colores del arcoíris cuando la luz las toca. Está dormidito, respirando muy despacio, y de su nariz sale un hilito de humo tan chiquitín que parece el vapor de una taza de chocolate caliente que mamá te prepara.

Ignacio, al principio, quizás te sientas un poquito tímido. ¡Es normal! Nunca habías visto un dragoncito tan de cerca, ¿verdad? Pero este dragoncito parece tan dulce y tranquilo, con su boquita cerrada en una suave sonrisa. Lentamente, estiras tu manita, esa manita pequeña que tanto le gusta agarrarse a papá y a mamá. Con mucho cuidado, y sintiendo un poquito de cosquilleo en tu barriguita – ¡eso es la valentía asomando, mi valiente! – tocas suavemente una de sus alitas. ¡Es tan suave como la seda de un pañuelo! El dragoncito abre un ojito, un ojo grande y amable, de color miel, y te mira. Luego hace un ruidito como un ronroneo de gatito. No tiene miedo, ¡y tú tampoco! Tu corazón se llena de una alegría cálida, como el sol de la mañana. El dragoncito se estira, bosteza un poquito y te ofrece su patita. ¡Es su forma de decirte 'hola, amigo', y te invita a jugar!

Juegas un ratito con el dragoncito, dándole palmaditas suaves y riendo con sus pequeños soplidos de humo que cosquillean tu nariz. Se hacen amigos muy rápido. Pero el sol mágico de este mundo de sueños empieza a bajar, y sabes que es hora de volver a tu camita. Te despides del dragoncito con un último abrazo suave, prometiéndole que quizás mañana, en tus sueños, podáis volver a jugar. El dragoncito te mira con sus ojos grandes y brillantes, y te da un último ronroneo antes de que tu nube esponjosa regrese para recogerte.

La nube te trae de vuelta, muy despacito, hasta tu habitación. Aterrizas suavemente en tu cama, y abres tus ojitos. Todo está en calma y tranquilo, igual que antes. Pero ahora, Ignacio, sabes que has sido muy valiente. Has conocido a un nuevo amigo, un dragoncito, y no has tenido miedo. Te has atrevido a estirar tu mano y a descubrir algo nuevo y maravilloso. Esa valentía es como una estrellita que brilla dentro de ti. Ahora, cierra de nuevo tus ojitos. Estás seguro, estás calentito y estás muy, muy querido. Duerme bien, mi pequeño valiente, y que tus sueños sigan siendo tan dulces y llenos de magia como tu aventura con el dragoncito. Buenas noches, mi amor.

¿Te ha gustado este cuento?

Crea un cuento personalizado con el nombre, la edad y los intereses de tu hij@ en menos de un minuto.

Crear cuento personalizado