⚽ Un balón para Carvajal
5-7 años · 5 min
Gonzalito y Juanito estaban en el viejo campo de fútbol del pueblo. El sol ya empezaba a esconderse, pintando el cielo de naranja. ¡Plaf! Gonzalito chutó el balón, que rodó hasta la portería de metal oxidado. Llevaba sus gafas de montura azul puestas, para ver bien la pelota. Juanito corrió detrás, sus rizos rubios saltando con cada paso.
"¡Mi turno, mi turno!" gritó Juanito, con su voz chiquitita. Intentó chutar, pero el balón era más grande que él. "¿Sabes, Gonzalito? Hoy en la tele mamá dijo que Carvajal se va del Madrid".
Gonzalito paró el balón con el pie. "¿De verdad? Pero es mi jugador favorito, el que siempre lucha". Se tocó un mechón de su pelo liso y castaño, pensativo. "Quiero darle algo, un regalo, para decirle gracias".
"¿Pero qué?" preguntó Juanito, haciendo rodar el balón con su pie. "No tenemos nada".
Gonzalito miró a su alrededor. El campo estaba lleno de piedrecitas y hierba un poco seca. De repente, vio algo brillante bajo un banco viejo. "¡Mira, Juanito! ¿Qué es eso?". Se acercó y con cuidado, recogió una cinta de tela, de color blanco y con unas letras rojas casi borradas. Parecía muy antigua.
"¡Parece una medalla!" dijo Juanito, intentando cogerla. "¿Es de un campeón?".
Gonzalito la limpió un poco con su camiseta. "No es una medalla, pero es bonita. Y mira, aquí pone 'Madrid'". Pensó un momento. "¿Y si la arreglamos y se la damos? Sería como decirle que le damos las gracias por todo".
"¿Y cómo la arreglamos?" preguntó Juanito, frunciendo el ceño, sus ojos azules mirando la cinta. "Está un poco rota".
Gonzalito tenía una idea. "Podemos pedirle a la abuela un trocito de hilo y una aguja. Ella sabe coser muy bien". Su voz se hizo un poco más bajita. "Pero Carvajal está muy lejos, ¿cómo se la damos?".
Juanito, que siempre tenía una energía imparable, empezó a saltar. "¡Podemos dibujarle un dibujo bonito! Y la abuela lo cose a la cinta. Y lo metemos en una carta grande, con un sello".
Gonzalito sonrió. "¡Claro! Y en el dibujo podemos poner un balón y a él marcando un gol. Así sabrá que nos acordamos de todos sus partidos". Empezaron a correr hacia casa, imaginando el dibujo. "Si lo ponemos en el buzón con la dirección correcta, ¡seguro que llega!"
Ya en casa, con la luz tenue de la lámpara del salón, Gonzalito dibujaba con mucho cuidado un balón de fútbol. Juanito, a su lado, cogía los lápices de colores y le ayudaba a pintar. Con la ayuda de la abuela, cosieron la cinta al dibujo. Era un regalo sencillo, pero hecho con mucho cariño.
"¿Crees que le gustará?" susurró Juanito, ya con sueño.
Gonzalito asintió, su cara se suavizaba por el cansancio. "Sí, le gustará. Porque es una forma de decirle gracias por los buenos momentos". Cerró los ojos un instante. "Es bonito dar las gracias, ¿verdad?".
Juanito ya no contestó. Su respiración se hizo lenta y suave.
El silencio llenó la casa. Solo se oía la brisa suave, como un arrullo.
Shhh.
Buenas noches, pequeños.
Dulces sueños.
"¡Mi turno, mi turno!" gritó Juanito, con su voz chiquitita. Intentó chutar, pero el balón era más grande que él. "¿Sabes, Gonzalito? Hoy en la tele mamá dijo que Carvajal se va del Madrid".
Gonzalito paró el balón con el pie. "¿De verdad? Pero es mi jugador favorito, el que siempre lucha". Se tocó un mechón de su pelo liso y castaño, pensativo. "Quiero darle algo, un regalo, para decirle gracias".
"¿Pero qué?" preguntó Juanito, haciendo rodar el balón con su pie. "No tenemos nada".
Gonzalito miró a su alrededor. El campo estaba lleno de piedrecitas y hierba un poco seca. De repente, vio algo brillante bajo un banco viejo. "¡Mira, Juanito! ¿Qué es eso?". Se acercó y con cuidado, recogió una cinta de tela, de color blanco y con unas letras rojas casi borradas. Parecía muy antigua.
"¡Parece una medalla!" dijo Juanito, intentando cogerla. "¿Es de un campeón?".
Gonzalito la limpió un poco con su camiseta. "No es una medalla, pero es bonita. Y mira, aquí pone 'Madrid'". Pensó un momento. "¿Y si la arreglamos y se la damos? Sería como decirle que le damos las gracias por todo".
"¿Y cómo la arreglamos?" preguntó Juanito, frunciendo el ceño, sus ojos azules mirando la cinta. "Está un poco rota".
Gonzalito tenía una idea. "Podemos pedirle a la abuela un trocito de hilo y una aguja. Ella sabe coser muy bien". Su voz se hizo un poco más bajita. "Pero Carvajal está muy lejos, ¿cómo se la damos?".
Juanito, que siempre tenía una energía imparable, empezó a saltar. "¡Podemos dibujarle un dibujo bonito! Y la abuela lo cose a la cinta. Y lo metemos en una carta grande, con un sello".
Gonzalito sonrió. "¡Claro! Y en el dibujo podemos poner un balón y a él marcando un gol. Así sabrá que nos acordamos de todos sus partidos". Empezaron a correr hacia casa, imaginando el dibujo. "Si lo ponemos en el buzón con la dirección correcta, ¡seguro que llega!"
Ya en casa, con la luz tenue de la lámpara del salón, Gonzalito dibujaba con mucho cuidado un balón de fútbol. Juanito, a su lado, cogía los lápices de colores y le ayudaba a pintar. Con la ayuda de la abuela, cosieron la cinta al dibujo. Era un regalo sencillo, pero hecho con mucho cariño.
"¿Crees que le gustará?" susurró Juanito, ya con sueño.
Gonzalito asintió, su cara se suavizaba por el cansancio. "Sí, le gustará. Porque es una forma de decirle gracias por los buenos momentos". Cerró los ojos un instante. "Es bonito dar las gracias, ¿verdad?".
Juanito ya no contestó. Su respiración se hizo lenta y suave.
El silencio llenó la casa. Solo se oía la brisa suave, como un arrullo.
Shhh.
Buenas noches, pequeños.
Dulces sueños.
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