⚽ El Balón de Plumas

3-7 años · 5 min · Amabilidad

⚽ El Balón de Plumas
¡Plaf! El balón de fútbol de Gonzalito voló por el aire. Rebotó cerca de una portería vieja en el campo del parque. La hierba estaba un poco alta, y el aire olía a tierra mojada después de la lluvia. Gonzalito, con sus gafas bien puestas, corrió detrás, sus pies rápidos.

Juanito, su hermano mediano, iba detrás, riendo. ¡Corría tan rápido que su pelo rubio y rizado saltaba con cada paso! Carolinita, la más pequeña, no corría tanto. Ella se había parado junto a un arbusto, mirando unas florecitas moradas. '¡Mira, mira!' dijo, señalando con su dedito.

Pero de repente, un sonido muy bajito se escuchó. ¡Pío, pío! Era un sonido triste, casi un susurro. Juanito paró de correr. '¿Qué es eso?' preguntó, su carita redonda mirando alrededor.

Gonzalito se quitó las gafas un momento para limpiarlas, y luego miró bien. Cerca de una de las porterías de madera, que chirriaba un poquito con el viento, había un pájaro. Era un petirrojo, con su pecho naranja. Estaba dando vueltas en el mismo sitio, moviendo la cabeza con una cara triste. '¡Pío, pío!' hizo de nuevo.

'Parece que ha perdido algo,' dijo Gonzalito. 'Pero ¿qué?' El pájaro saltaba y saltaba, mirando al suelo con sus ojitos negros. No paraba de piar bajito, como si estuviera llamando a algo que no aparecía.

Juanito se acercó despacito. 'Pobrecito,' dijo, poniendo una mano en su corazón. '¿Qué le pasa, Gonzalito?' El petirrojo le miró con sus ojitos, como pidiendo ayuda.

Gonzalito pensó. 'A ver, ¿qué buscaría un pájaro aquí? ¿Una semilla? ¿Un gusanito?' Pero el pájaro no picoteaba la tierra. Solo miraba un punto fijo con una cara muy, muy triste. '¡Pío! ¡Pío!'

Carolinita, que estaba más cerca del arbusto de las flores moradas, se agachó. '¡Aquí!' dijo con su vocecita. '¡Mira!' Su dedito gordito señalaba algo que casi no se veía.

Gonzalito se acercó y miró donde Carolinita señalaba. ¡Y allí estaba! Escondido debajo de unas hojitas secas, había un objeto muy especial. Era un balón pequeñito, ¡pero no era de verdad! Estaba hecho de muchas plumas de colores, atadas con una ramita fina. Parecía un balón de fútbol, pero para un pájaro.

'¡Es un balón de plumas!' exclamó Gonzalito. '¡Mira, Juanito! ¡Y es del pájaro!' Con mucho cuidado, Gonzalito estiró su mano. La movió despacito para que el pájaro no se asustara. Cogió el balón de plumas con sus dedos. Era tan ligero como el aire.

Juanito sonrió. '¡Qué bonito! Hay que dárselo.' El petirrojo miraba el balón con sus ojitos muy abiertos, y su colita temblaba de emoción. Parecía que iba a piar de alegría.

Gonzalito se agachó. Con un gesto suave, dejó el balón de plumas en la hierba, justo delante del petirrojo. El pájaro no esperó ni un segundo. ¡Pío! ¡Pío, pío! Saltó, picoteó el balón con su piquito, y lo empujó un poquito. ¡Hizo un pequeño gol contra una piedrecita! Estaba tan contento que batió sus alitas. Luego, cogió el balón con su pico y se fue volando, dando vueltas de alegría por el cielo.

Los tres hermanos se rieron. El petirrojo se alejaba, cada vez más pequeño en el cielo, llevando su balón de plumas. La tarde empezaba a caer y el sol se ponía, pintando las nubes de naranja y rosa.

'¡Qué bien que le hemos ayudado!' dijo Juanito, contento.

Gonzalito sonrió detrás de sus gafas. 'Sí. Era muy amable de nuestra parte.'

Carolinita bostezó, ya cansada de tanta aventura. 'Pío, pío,' dijo, imitando al pájaro, y se acurrucó junto a Juanito.

El aire del parque se hizo más suave. Los árboles altos del parque empezaron a susurrar una canción de cuna con el viento. ¡Shhh! Era hora de volver a casa. Los niños caminaron despacito, sus voces se hicieron más bajitas. El campo de fútbol quedaba atrás. Solo el sonido de sus pasos. Y el recuerdo del pájaro feliz. Muy, muy felices. Y con ganas de dormir.

¿Te ha gustado este cuento?

Crea un cuento personalizado con el nombre, la edad y los intereses de tu hij@ en menos de un minuto.

Crear cuento personalizado